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La escena emergente en Monterrey


APARATO
En un amplio patio, detrás de un portón común, se esconde el sitio ideal para que se sienta el pulso de las noches de Monterrey. Nos encontramos en Aparato, un espacio de arte que se abre un hueco entre la rutina y ruido de la ciudad. El día de hoy se celebra música a beneficio, recolección de juguetes por la época decembrina como cover y al llegar, nos recibe un escenario con luces, pero aún vacío, pues es el momento del sound check. La gente sentada alrededor del lugar se encuentra viendo al escenario, expectante, como esperando que algo ocurra en cualquier momento.

De pronto, un solitario vato toma el micrófono y la noche comienza, con letras directas sobre ritmos de boom bap, que dan como resultado ese sonido con sabor callejero. El MC solitario logra comenzar a activar a la banda en el lugar, quien le responde con aplausos y alzando el brazo entre sus temas. La gente sigue entrando al Aparato mientras que es el turno de Los de siempre, son varios mc´s que ponen su fiesta en el escenario, con beats que dan variedad a sus ritmos; se ve que son un grupo de amigos que se la pasa bien comenzando su camino en la música.
Las luces rojas y azules del lugar ponen la escena perfecta para este escenario al aire libre, con un viento frío que sopla, pero que no es impedimento para que comience a sentirse el calor en el área. El Sonora es quien toma el turno de poner el ambiente lanzando unos versos para prestar atención sobre ritmos suaves y definidos, trayendo un poco del sabor del rap más clásico, con un palabreo que invita a analizar lo que se escucha. Zmokker 666 es parte del cartel de la noche y comparte su material en la escena.

Un espectáculo completo
La Pantera Urbana y Dogtor Frank hacen precencia en el escenario, mientras dos chicas bailan sus letras sobre los ritmos del DJ.


La fiesta sigue y ahora es Don Maldición quien llega desde Tijuana con un personaje que hace presencia; comienza su show con un pasamontañas y a mitad del mismo, ya habiendo hecho contacto con el público, se deshace de el transmitiendo con expresiones lo que dice en sus letras. La gente toma confianza en el lugar y ya van de un lado a otro; levantan las manos, bebidas y cervezas se mueven al ritmo de la música y el aroma a weed comienza a abrazar el ambiente. La noche ha entrado en su momento Chill out. La Pantera Urbana lleva su espectáculo a la cancha, dos chicas le acompañan en la tarima junto con una propuesta seria, producción musical y visual profesional en sus trabajos; su recorrido en escenarios hacen que sea inevitable que logre hacer responder a la audiencia.
Para un tema, se le une Dogtor Frank, otro cantautor que busca llevar su música al siguiente nivel mediante el trabajo constante, que explora diferentes tipos de ritmos y géneros en sus canciones y no teme experimentar nuevas ideas en la partitura. Antes de finalizar su participación, es el mismo Dogtor Frank quien le da la bienvenida al último cantante del evento. De manera improvisada, una persona se mueve entre el público y se dirige al escenario, el cual llama la atención, ya que su vestimenta delata que su propuesta no será de rap, a diferencia de la mayoría del resto del cartel. El público se mantiene a la espera de que comience su show, y lo hace.
Es interesante la propuesta de Billy Miamor: ritmos con ese toque de los 80´s, sintetizadores y una voz entonada sobre letras románticas hacen que vengan a mi imágenes retrowave, como si condujera un auto deportivo bajo un atardecer de colores magenta. El artista toma su presencia en el escenario de manera más que sería, su interpretación transmite la pasión con la que hace su música mientras que la gente sabe responderle con aplausos y ovaciones.
La noche va llegando a su fin y con los últimos tragos, Azucarr y Physick Noise son los encargados de poner los DJ set sobre la tornamesa, bajo un cielo de estrellas que han sido testigos de una noche más, una en la que, entre las ruidosas calles de Monterrey, un portón se sitúa en el paisaje discretamente, como si detrás de él nada pasara. Pero pasaba.
