TRAVELWEEKED

MARUATA

NATURALEZA IMPREDECIBLE

Recuerdo despertar ese martes veintitrés de agosto con la sensación de cansancio y dolor, recién accidentado y con la memoria llena de dudas después de despedir a mi compadre Tijerina. Tras revisar el celular puedo ver que mi amigo organizador de Mochileros Saltillo publica en su estado de whatsapp un viaje a Maruata Michoacán, la mejor playa conocida por este par de ojos. Les contaré un poco sobre Maruata: es una comunidad Náhuatl qué es nido natural de tres especies de tortuga marina, más de dos kilómetros de playa virgen y lleno de personas con el corazón más grande que sus plantas de hierba.

Este viaje parte de la ciudad de Saltillo el próximo quince de septiembre, no dudé en comunicar a mi esposa e invitar a un par de amistades. Marko, un buen amigo del rap me debía un viaje, lo recuerdo bien, puesto que un año antes estuvimos bebiendo bajo un árbol en la ciudad de Tulum ¡festejábamos su boda! En esta ocasión no viajamos en moto, Marko e Ivonne aceptaron el viaje de puente patrio y nos movimos en su carro a Saltillo; es un viaje corto, escasos ciento cincuenta kilómetros. Llegamos al punto de partida encontrándonos con el equipo de Mochileros Saltillo, cargamos la cerveza qué lógicamente llevaríamos. Fue un viaje de mil kilómetros que durante la noche fue acompañado de fiesta, alcohol y mucha música.

Llegamos a la carretera costera que cruza de Colima a Michoacán, unas cuantas horas en la sierra y por fin pisamos arena de playa Maruata. Nos encaminamos las dos parejas hacía las cabañas de un buen amigo de nombre “Cheme”. Cheme nos recibe con mucha alegría y una mala noticia, la cabaña destinada a nosotros fue derribada por una tormenta un par de meses antes. Esto no arruinaría el viaje pues nos recomienda en las cabañas de su mamá, una señora mayor de algunos sesenta y cinco años.Nos entregan nuestra cabaña con dos camas, nos muestra el baño y las instalaciones a las que tenemos derecho. Lo primero que tienes que hacer en Maruata es fumar marihuana local, por lo tanto, procedí a forjar un porro de mi hierba y Cheme hizo otro de la suya.  Para el bajón pedimos camarones frescos, micheladas y por supuesto unos treinta gramos de marihuana local con un precio muy justo. Caminamos por la playa, visitamos otra playa más hasta que la noche cayó. Parte de la magia de esta playa son sus montañas, una de ellas es llamada el dedo de Dios por su particular figura formada naturalmente. Al caer la noche, las sombras de las montañas acompañadas del sonido relajante de las fuertes olas rompiendo en las rocas hacen una sesión de hipnosis natural.

   LOS DIAS SOLEADOS CONTRASTAN CON LOS PAISAJES GRISES DEL CAMBIANTE CLIMA DE MARUATA.

Nos despierta un fuerte grito “¡Mochileros Saltillo, Mochileros Saltillo!”. Nos juntamos todos los viajes y nos comentó: "El ciclón está por tocar tierra durante la noche y la mejor opción es movernos en este momento"

De regreso por la orilla del mar el hijo de Cheme nos llevó a una expedición nocturna para ver desovar a las tortugas marinas. Caminamos entre cangrejos de diferentes tamaños e incluso me atrevo a decir que de diferentes colores. Admiramos el espectáculo y regresamos a la seguridad de la cabaña. Nos recibe la cuñada y el hermano de Cheme con algunas micheladas más, la sorpresa no termina aquí, pues la madre de Cheme me ofrece un huevo de tortuga crudo con limón y algún chile en polvo; es la sensación más extraña que he probado, por cierto no me desagradó.

A la mañana siguiente, sábado diecisiete de septiembre, despertamos en busca del desayuno: ¡unos deliciosos chilaquiles! Visitamos el dedo de Dios y el cielo comenzó a cambiar repentinamente, así es amigos, se atormenta la vecina, en pocas palabras tenemos un ciclón en puerta. Regresamos con hambre de la caminata a las cabañas que nos esperaban con nuestras pertenencias, con algo de miedo en nuestra mente nos preocupamos por el mal tiempo y decidimos fumar de nuevo para relajarnos, sé que tú también lo harías.

Nos recibe la cuñada de Cheme con unas tostadas de ceviche y un par de micheladas más, la noticia en esta ronda es qué deciden darnos como regalo los alimentos y una pequeña piedra de hachís. Comimos y decidimos descansar un poco para relajarnos, el mal clima continuó por un par de horas hasta caer la noche. En este momento empieza el verdadero viaje, la verdadera aventura. Nos despierta un fuerte grito “¡Mochileros Saltillo, Mochileros Saltillo!”. Nos juntamos todos los viajes y nos comentó: «El ciclón está por tocar tierra durante la noche y la mejor opción es movernos en este momento». Resultaron pláticas haciendo mención a un par de microsismos: ¿Sintieron el temblor? Nuestra cara de sorpresa fue automática.

Los dueños de las cabañas movieron a las mujeres y a los más cargados (equipaje) en camioneta, al ser mi tercera visita decidí irme caminando junto con Marko. Llegamos al centro comunitario y nos preparamos para subir al autobús. Bajamos por comida para nuestras esposas, llegamos a la tienda y preguntamos: -¿Es normal este clima? – Si, el mar nos cuida, fue la respuesta del amigo local. Entregamos la comida a nuestras parejas y tomé el tiempo para ir al baño del centro de salud. Subimos al autobús y comenzó el camino de regreso, el primer bache fue cruzar un arroyo con un poco de creciente a consecuencia de las lluvias. El segundo round fue la sierra con lluvia y curvas muy pronunciadas. Intentaba dormir y cada minuto y medio se escuchaba el freno de motor, con un sonido que no ayudaba a relajar el alma.

El viaje tomó más de dieciocho horas, llegamos a Saltillo por la noche y a nuestra casa aún más noche. Al siguiente día, qué por cierto es día laboral, por la tarde una triste noticia sacude a México entero: un temblor de 7.7 grados azotó la costa michoacana, entre ellos a la comunidad querida de Maruata.

Hubo destrozos, múltiples viviendas afectadas, lo impactante sucede cuándo veo las fotos y el centro de salud dónde estuve en el baño se derrumbó justo de esa parte, las cabañas de la mamá de Cheme se derrumbaron, los cuartos en las que dormimos. Así es, la libramos por unas horas. Es por ello qué siempre he dicho: “Yo estoy bendecido y lo he aprendido por Maruata”.

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